19 de febrero de 2009

Un niño colgado en un tendal...



Vivimos en una nueva sociedad en la que las mujeres se van incorporando paulatinamente al mundo del trabajo, redefiniendo así su posición ante la vida, alcanzando plenamente derechos que hasta la fecha les eran escatimados, entrando en una pelea justa por la competitividad y consiguiendo reafimar su poderío.

Aunque aún quedan muchas mujeres trabajadoras que prefieren conciliar su vida profesional con su ámbito familiar, son otras tantas las que se han lanzado hacia una carrera profesional que necesita de tiempo, de dedicación, de sufrimiento y de buenas dosis de "trágala" para conseguir sus objetivos.

Entre todas ellas son de admirar aquellas féminas que consiguen llegar a todo, aquellas que rinden e incluso medran en su trabajo a costa de mucho esfuerzo y luego dirigen perfectamente su hogar con más ayuda o menos... Son aquellas que alternan sus decisiones profesionales con la elección del menú casero, que turnan la realización de un complicado informe con la cocción del caldo diario, que saltean arduas reuniones de trabajo con la recogida de los niños en el cole...

Pero no siempre la cosa sale bien... tanto fragor en la batalla puede llevar a confusiones. Las cosas pueden torcerse y llegar a convertirse en algarabía... y si no que se lo pregunten a este niño que acabó tendido de la cuerda de la ropa como si de una camiseta se tratara... ¿será que la madre no se dio cuenta cuando colgaba su colada apresurada...?, o ¿lo hizo completamente a posta porque no podía más con el retoño...? En cualquier caso, la criatura parece encantada con su nueva condición, mientras ¿quien sabe donde anda la madre...?