27 de junio de 2008

Un tendal marcando contrastes...



Podría parecer un cuadro por la sensación cromática y esa textura con efecto lienzo que la imagen traslada hacia nuestros sentidos... pero no, se trata de una fotografía de un paisaje urbano real en un día lluvioso.

La imagen evoca contraste... un contraste entre lo habitado y lo inhóspito, entre el vacío y la vida, entre el abandono y lo común, entre lo desierto y lo ocupado, entre los atribulado y lo jovial, entre lo deslucido y lo usado...

Y para marcar todas esas diferencias, un tendal más o menos colorido se presta solo... una simple cuerda extendida en la pared y repleta de ropas secando al sol nos sitúa en esa antítesis vital reflejada en una imagen basada en una acentuada confrontación estética...

Los contrastes vitales de nuestra existencia caracterizados por la presencia inusitada de un simple tendal...