17 de junio de 2008

Un tendal en una chabola



El mundo necesita ámbitos que democraticen los sentidos, espacios en los que no destaque nadie sobre nadie, lugares que brillen porque sí y no porque alguien lo haya decidido, momentos en los que solo sirva el corazón, ríos en los que fluya agua para todos, objetos que transfieran sensaciones sólo naturales, sin artificios...

El ser humano suele luchar contra la alienación preservando parte de si mismo para si mismo, la sociedad tiende a engullir cualquier muestra de individualidad del ser humano, el dinero tiende a descompensar la sociedad, la riqueza y la pobreza suelen acabar con la vida en paz...

Por eso, cuando nos encontramos con algo que sirve igual en la riqueza que en la pobreza, que luce o se esconde pero de lo que nadie prescinde, que somete a la sofisticación clamando por la simplicidad, que permanece el tiempo necesario para acabar con la diferencia... solemos agarrarnos a ello...

Un tendal es uno de esos bodegones que trasciende la pobreza y la opulencia, que da vida a una mansión y muestra vida en un chamizo, que se sumerge en el día a día para enseñarnos que hay luz...

Por eso un tendal en una chabola es mucho más que ropa secando...