
Por lo general, la gente lleva colgadas del cuello piezas de valor... a veces es un valor sentimental, al llevar la medallita heredada de la abuela... en ocasiones es un valor estético, al colgar determinada pieza de tal diseñador... otras veces, el valor pasa por la distinción, al colgar elementos que están solo al alcance de unos pocos... en otras situaciones el valor es simplemente monetario, al ser una joya de esas que cuestan un ojo de la cara...
Pero este no es el caso. Alguien decidió convertir en colgante algo banal para convertirlo en arte... da igual que sea oro, plata o baratija... el caso es que algo tan simple como un tendal se ha convertido en elemento ornamental.
Ya hemos visto las numerosas aplicaciones artísticas que se pueden acomodar a un elemento tan cotidiano y habitual... habíamos visto cuadros, esculturas, fotografías artísticas... pero nunca hasta ahora habíamos disfrutado de un tendal convertido en joya... y, por cierto, con un resultado estético excelente...
