19 de mayo de 2008

Entre la quietud y la velocidad, arte


El aire azota todo lo que pilla... y en este caso se ha topado con unas ropas prendidas de una cuerda y, como fondo, el cielo.

La pericia de un fotógrafo de estos que hacen arte de su profesión en lugar de limitarse a recoger en unos pixels lo que pasa por ahí, nos permite disfrutar de esta imagen sobria en la que se mezcla la aparente quietud de un tendal con la sensación de velocidad, y todo ello animado y tamizado por ese aire que resulta inevitable.

Hacer arte de unos objetos tan cotidianos, ubicados de una forma tan tradicional y con un fondo tan limpio es una osadía que no cualquiera puede acometer.

La templanza se mezcla con la voluptuosidad, la inanición con el fulgor, el sosiego con la agitación, el reposo con la perturbación, la calma con el traquetreo, la inmovilidad con la osiclación... y todo ello salpicado con el azul del infinito y recogido en la cámara de un artista... ahí es nada...