16 de marzo de 2009

La ropa sucia... o el cristal con que se mira



Un viejo cuento, de esos que tienen moraleja, utiliza un tendal como protagonista de una historia que pretende hacernos reflexionar sobre la vida. El cuento, distribuido por ahí a través de las típicas cadenas de e-mail, viene a decir algo así:

Una pareja de recién casados se mudó a un barrio muy tranquilo. Durante la primera mañana en su nueva casa, mientras tomaba café, la mujer reparó a través de la ventana en que una vecina colgaba sus sábanas en un tendal.

- ¡Qué sábanas más sucias está colgando la vecina en su tendal!... Necesita comprar jabón nuevo... Si tuviera confianza con ella, le preguntaría si quiere que le enseñe a lavar la ropa...

El marido la miró y se quedó callado. Algunos días después, nuevamente, durante el desayuno, la vecina colgaba sábanas en su tendal y la mujer comentó con el marido:

- ¡Nuestra vecina continúa colgando las sábanas sucias! ¡Si tuviese confianza con ella le preguntaría si quiere que le enseñe a lavar la ropa!

Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina colgaba pacientemente sus ropas en el tendal.

Pasó más de un mes, y la mujer se sorprendió al ver que las sábanas que estaba tendiendo la vecina estaban limpias, por lo que, entusiasmada, se lo fue a contar a su marido.

- ¡Mira, la vecina ha aprendido a lavar la ropa...! ¿Será que otra vecina le enseñó...? Porque yo no hice nada.

El marido, con mucha calma, respondió:

- No, lo que ha pasado es que hoy me levanté temprano y limpié los cristales de nuestra ventana.

Y así es la vida... en la que todo depende de la ventana a través de la cual observamos los hechos. Por eso, antes de criticar, debemos comprobar si hicimos alguna cosa para contribuir a que todo vaya bien, con lo que estaremos verificando nuestros propios defectos y limitaciones.

Moraleja: Limpie sus cristales... abra su ventana... y nunca prejuzgue sin antes comprobar que usted hace lo correcto.

13 de marzo de 2009

¿Arte contemporáneo, o un tendal en una lámpara?



Cuentan que el arte contemporáneo es algo así como el hacer artístico que se desarrolla en nuestra época. O dicho de otro modo, aquel surgido en la historia inmediata del más cercano presente. Para confundir a los profanos, resulta que el concepto de "arte moderno" no se aplica al arte de la Edad Moderna (siglos XV al XVIII), sino a nuestro "arte contemporáneo".

Después está la teoría postestructuralista, que acuñó el término "postmoderno", basado en algo así como vislumbrar la imposibilidad de seguir creando desde los preceptos de la originalidad y la novedad y, en lugar de esto, jugar con elementos como las reinterpretaciones o las resignificaciones, con el fin de ampliar el concepto de arte y establecerlo como un acto comunicativo.

Todo esto viene a cuento para tratar de explicar qué pinta un tendal en una lámpara...

Quizás nos econtremos ante un hallazgo fortuito ideado a partir de la necesidad de secar ropa tendida sobre una fuente de calor... o quizás se trate de la exigencia de tapar con algo un foco luminario indeterminado...

Pero las explicaciones pueden ser más metafísicas, y podríamos estar situados ante una forma de destacar la voluptuosidad de prendas interiores negras proyectadas desde una luz blanca... o ante un intento de tapar la luz con prendas marcadas por la interioridad...

Aunque a buen seguro, simplemente nos encontremos ante una ocurrencia de un artista que quería hacernos manejar nuestra propia imaginación desatando nuestras más inocentes ocurrencias...

El caso es que se trata de una lampara que, a parte de iluminarnos, juega con nuestras sensaciones a partir de la idea de acoger un tendal, promoviendo la elucubración y jugando a algo universal como es el arte.

25 de febrero de 2009

Un enfoque diferente para un tendal



El enfoque suele darle a las cosas derivadas tan distintas y, en ocasiones, contrapuestas, que puede llegar a covertir un objeto o una escena en lo contrario de lo que realmente es, dependiendo del encuadre.

Acostumbramos a ver perspectivas apaisadas que nos sitúan en un horizonte más o menos lejano, pero siempre alcanzable. Solemos marcarnos un rumbo terrenal que nos apega al suelo firme y nos impide soñar con toda nuestra fantasía a flor de piel.

Nos metemos en la vida desde lo más cercano, marcando una tendencia a la visualización desde arriba, pero en pocas ocasiones nos arrastramos para entender mejor los elementos del universo escudriñados desde abajo.

Un tendal es un elemento corriente que generalmente tiene connotaciones terrenales, pero cuando el enfoque cambia, la figuración se transforma también llevándonos hacia una elucubración insospechada.

Es lo que pasa cuando vemos un tendal planteado desde el suelo; cuando percibimos el acto terrenal de colgar la ropa recién lavada con el cielo como fondo, pero advertido desde la verticalidad; cuando examinamos lo cercano enmarcado en el infinito pero considerado como algo perpendicular a la vida; cuando experimentamos con los sueños a partir de la contemplación de lo tangible...

Un enfoque diferente para algo tan ordinario como un tendal en plena realización, con el cielo marcando el contexto, nos sitúa ante algo que podríamos definir como libertad.

19 de febrero de 2009

Un niño colgado en un tendal...



Vivimos en una nueva sociedad en la que las mujeres se van incorporando paulatinamente al mundo del trabajo, redefiniendo así su posición ante la vida, alcanzando plenamente derechos que hasta la fecha les eran escatimados, entrando en una pelea justa por la competitividad y consiguiendo reafimar su poderío.

Aunque aún quedan muchas mujeres trabajadoras que prefieren conciliar su vida profesional con su ámbito familiar, son otras tantas las que se han lanzado hacia una carrera profesional que necesita de tiempo, de dedicación, de sufrimiento y de buenas dosis de "trágala" para conseguir sus objetivos.

Entre todas ellas son de admirar aquellas féminas que consiguen llegar a todo, aquellas que rinden e incluso medran en su trabajo a costa de mucho esfuerzo y luego dirigen perfectamente su hogar con más ayuda o menos... Son aquellas que alternan sus decisiones profesionales con la elección del menú casero, que turnan la realización de un complicado informe con la cocción del caldo diario, que saltean arduas reuniones de trabajo con la recogida de los niños en el cole...

Pero no siempre la cosa sale bien... tanto fragor en la batalla puede llevar a confusiones. Las cosas pueden torcerse y llegar a convertirse en algarabía... y si no que se lo pregunten a este niño que acabó tendido de la cuerda de la ropa como si de una camiseta se tratara... ¿será que la madre no se dio cuenta cuando colgaba su colada apresurada...?, o ¿lo hizo completamente a posta porque no podía más con el retoño...? En cualquier caso, la criatura parece encantada con su nueva condición, mientras ¿quien sabe donde anda la madre...?

29 de enero de 2009

El tendal como símbolo de la evolución



A menudo los tendales son utilizados como metáfora de la realidad, como representación simbólica de algo, como alegoría de la vida, como divisa del acontecer... haciendo que su significado vaya más allá del simple acto de secar la colada al sol.

En este caso nos encontramos con un tendal que encarna muchas cosas; que según se interprete, puede trasladarnos al averno, situarnos en la historia o hacernos jugar con la imaginación.

¿Nos encontramos ante una representación gráfica e inocente de la evolución humana o estamos ante una demonización de la sexualidad?. ¿Representa esta imagen los avances de la libertad y la liberación o simplemente nos sitúa ante la tendencia a la miniaturización?. ¿Nos hace percibir esta estampa alegría por la modernidad o es la comodidad la única razón de ser de esta conversión paulatina de nuestras prendas más íntimas?

En fin, que más que un tendal es un símbolo, una invitación a la reflexión, una prueba más de que el mundo no para...

30 de diciembre de 2008

Como construir un buen tendal...



En esta época en las que la tecnología todo lo puede y en la que cualquier tarea es más fácil y rápida de ejecutar, aún podemos encontrarnos con algunas pequeñas cosas a las que la modernidad no ha afectado... entre esas cosas simples, cotidianas y habituales se encuentran los tendales...

Porque podrán inventar secadoras de aire con más o menos capacidad de secado, podrán idear artilugios para proteger la colada de la lluvia, o incluso podrán concebir máquinas capaces de planchar solitas la ropa una vez seca... pero un tendal es un tendal, y su construcción sigue siendo tan simple como lo era en los orígenes de la humanidad.

Por ese motivo, y en homenaje a este elemento tan simple y tan poco sensible a los adelantos de la ciencia, reproducimos un texto publicado por William G. Eagen en la web Mi Mecánica Popular, que explica como construir un buen tendal... si, de esos de toda la vida...

Las amas de casa apreciarán debidamente este practico tipo de tendedero donde colgar la ropa lavada. Unos tensores en los extremos de cada alambre permiten efectuar ajustes con facilidad cuando esto sea necesario, mientras que los resistentes y firmes postes evitan que los alambres se aflojen. Es preferible usar alambre de acero galvanizado o de aluminio, ya que se evita así tener que emplear varas de soporte para las líneas y no tiene uno el trabajo de tender y quitar sogas de algodón cada día de lavado.

Importancia de la Ubicación

Ante todo, debe escogerse un lugar donde el tendedero quede expuesto a la luz del sol, por lo menos durante las horas de la mañana; si es posible, el tendedero también debe levantarse en un lugar donde no haya tierra o donde no pueda la ropa ensuciarse de polvo. Además, debe quedar detrás de la casa o de cualquier otra construcción, a fin de que no pueda verse desde el frente de la vivienda. Cuando no sea posible ocultar el tendedero de esta forma, su apariencia puede mejorarse, adornando los postes de extremo con rejillas o colocando plantas en el lado que queda expuesto a la calle. Asimismo, el lugar donde se ubique el tendedero debe disponer de un buen drenaje, con objeto de que el suelo permanezca firme durante los meses de lluvia.

Luego, determine el espacio que necesita para colgar toda la ropa lavada de la familia y marque los puntos donde va a colocar los postes de soporte. Un tendedero con un largo de 25 pies solamente requiere un poste en cada extremo, mientras que uno con un largo de 50 pies o más debe disponer de un poste central como soporte adicional. No deben tenderse más de cuatro alambres entre dos postes. Si se necesitan más alambres, hay entonces que instalar dos postes en cada extremo.

Para los postes de extremo, utilice piezas de 4 x 4 ó de tamaño mayor, con un largo de 8 ½ pies, y para los travesaños de aquellos emplee piezas de 4 x 4. Debe emplearse madera de cedro, secoya o de acacia falsa. Los travesaños no deben tener un largo mayor de 5 pies, cuando se instale un solo poste en cada extremo del tendedero. Emperne el travesaño en un rebajo de 3/8" cortado en el lado exterior del poste, de manera que, al tenderse los alambres, quede dicho travesaño ajustado a presión.

Si desea usted que el tendedero sea totalmente de metal, use tubo de acero galvanizado de 1 1/2" a 2" para los postes y travesaños. El travesaño se suelda directamente a la parte superior del poste o se inserta en una T previamente formada en la parte superior del poste. En este caso, es necesario perforar un agujero a través de la T y del travesaño, así como a través de la T y del poste, a fin de evitar que se viren o zafen. También, la T puede soldarse al travesaño y al poste, tal como se muestra en el dibujo de la página siguiente. Se colocan tapones en los extremos del travesaño.

Postes Embutidos en Hormigón

Los agujeros para los postes deben tener una profundidad mínima de 2 pies y un diámetro de 8" a 10". Los lados en el fondo de cada agujero se socavan de igual manera a como se muestra en el dibujo.

Antes de colocar los postes en el suelo, ya sea que aquellos estén hechos de madera o de acero, perfore agujeros en los travesaños para las armellas que se necesitan para fijar los tensores y los alambres. Espacie los agujeros a una distancia mínima entre sí de 18", con objeto de dejar un espacio suficiente entre los alambres. Además, perfore dos agujeros en la sección subterránea de cada uno de los postes, donde insertar las varillas o tubos de anclaje, tal como se muestra en el dibujo.



Luego, coloque los postes en los agujeros y vierta suficiente hormigón en cada uno de dichos agujeros, de manera que la parte superior pueda redondearse a unas 2" sobre la superficie del suelo. La parte de los postes de madera que va enterrada debe empaparse en creosota u otro preservativo para evitar que se pudra, antes de afianzar aquellos con hormigón. Cuando éste haya endurecido por completo, selle la junta formada con alquitrán, y pinte la parte del poste que queda expuesta.

Para evitar que la parte superior de los postes se incline hacia adentro, se fijan alambres tirantes a dichos postes, tal como se muestra en el dibujo. Cuando se empleen alambres con postes de madera, debe instalarse un alambre de conexión a tierra entre cada uno de los alambres del tendedero y una varilla instalada en el suelo, como protección contra rayos.

23 de diciembre de 2008

El frío no seca...



En invierno el frío lo inunda todo... y si se trata de algo que permanece a la intemperie, todavía más.

En el caso de los tendales, que se caracterizan por ser elementos de exterior, si se quiere obtener un rendimiento óptimo relacionado con el fin para el que fueron creados, nos encontramos con que el frío es su principal depredador.

El aire es el principal ingrediente absolutamente gratuito del coktail de frescura que representa un tendal... Ahora bien, cuando ese aire llega gélido de Dios sabe donde convirtiendo todo lo que toca en una amalgama glacial, el clásico tendal exterior se convierte en un vestigio de lo que fue, esperando tiempos mejores.

Y si el frío viene acompañado de nieve, bucólica a veces y destructiva en ocasiones, el tendal se convertirá en un trasto inútil, sin sentido, destinado a esperar...

El frío no contribuye a hacer huir la humedad, y la humedad cuando está muy fría se recrea en si misma hasta engendrar escarcha... una escarcha que terminará siendo hielo, y eso va contra el objetivo final del tendal...

Asi que en estos tiempos, los tendales permanecen desiertos, tristes, encogidos, solitarios, abandonados, baldíos... Ahora bien, siempre, siempre acaban llegando tiempos mejores.

19 de diciembre de 2008

Ponga un tendal cubierto en su vida




En el mundo de los tendales no todo iba a ser color, estética o arte.. también queda tiempo para el pragmatismo, la sencillez, la eficacia y la imaginación.

Estas son la características de este invento patentado y comercializado por un asturiano que ha pasado de resolver un problema (caía suciedad en su ropa tendida desde los pisos de arriba) a encontrar un medio de vida con la fabricación y distribución de su invento.

Tendal Cubierto es la simplísima denominación de ese ingenio simple, barato y eficaz que le solucinará el problema a más de alguno.

11 de noviembre de 2008

Burano: tendales entre fachadas coloridas


Burano es una coqueta recreación de Venecia sin demasiados atractivos turísticos. Sin embargo, los llamativos y variados colores de sus casas dispuestas en torno a pequeños canales dotan a esta isla de un ambiente distinto que se complementa con la presencia constante de tendales en las fachadas, que consiguen configurar un entorno entrañable e inolvidable.

Dicen que las casas fueron pintadas con esos colores para que los pescadores pudieran reconocer sus hogares desde donde desarrollaban su labor, en las aguas lejos de la Isla. Incluso suponiendo que esta idea romántica probablemente no sea totalmente cierta, lo cierto es que los colores y la peculiaridad de Burano hacen de este lugar un paraíso para cualquier fotógrafo.

Con frecuencia, estos fotógrafos han tomado como referencia para su obra creada a partir de esta isla detalles que pasan por ropas colgadas al sol, que dotan a las imágenes de ese aire de cotidaneidad propio del ambiente rural italiano, no se sabe si salvando o complementando la excesiva presencia cromática de las construcciones.

Los habitantes de Burano se dedican tradicionalmente a la pesca y a la elaboración de encaje, labores propias de un ámbito artesanal que da la bienvenida al curioso visitante sin renunciar a su día a día. De hecho, aún es posible encontrarse con mujeres tejiendo encaje a mano en la calle, junto a sus viviendas, dotando a la isla de un atractivo espectácular.

5 de agosto de 2008

El equilibrio como forma de vida...



No se trata de un tendal en el sentido estricto de la palabra... pero podría serlo. En algún lugar perdido de Marruecos, un grupo de cabras desafiaron a la gravedad y sin que podamos imaginarnos cómo, se encaramaron en las ramas de un árbol ofreciendo una curiosa estampa en la que se combina el equilibrio de los animales con la incredulidad de quien les observa.

Quizás algún día las pieles de estas cabras terminen por convertirse en atavíos... quizás su alma aventurera termine trocada en atuendo... o quizás no, pero la sutil permanencia de estos animales en estos ramales arbóreos nos hacen recordar un tendal...

Quizás su equilibrio denodado acabe con sus ansias de libertad... o quizás su convivencia con la dificultad concluya con un trastazo... pero la osadía de estos animales que solo buscan comer en un entorno hostil para su alimento, nos desplaza hacia un contexto arduo y afanoso relacionado con su supervivencia.

Sin embargo, y a pesar de todos esos matices, la belleza es dueña de una imagen que nos acerca al absurdo... una disposición de elementos que, como ocurre con los tendales, mezcla orden con anarquía y libertad con sujección...